El Informe de Juliux

Tras la biblioteca de Babel

No detallare aquí mi devoción por los laberintos (ni por esa intricada variante llamada Borges); conjeturo que debe ser universal y también un pecado, porque solo un animal soberbio querría adentrarse en la confusión, para hallar el orden. Subyugado desde hace años por la metáfora y principalmente, la arquitectura de la Biblioteca de Babel, decidí usar un programa de dibujo tridimensional para representarla junto a un informe.

Y allí comenzaron mis problemas. En primer lugar, estilísticos. Mi prosa normal es más simple, generosa en lugares comunes, repeticiones y cacofonías. Pero, es tal mi respeto por Borges, que –si lo menciono–, no puedo evitar parodiarlo, igual que un infante imita su padre. Comienzo, trabajosamente, a recortar las frases, a ocultar (vanamente) el énfasis o a intentar modelar los sustantivos mediante ese curioso uso de los adjetivos que era la marca de su estilo. Mi deferencia se extenderá incluso hasta la observancia de esa obsesiva costumbre latina de usar acentos (sin
los cuales muchas otras ilustres culturas han sobrevivido).

Puedo prever, para alivio del lector, que conforme mi atención se distraiga hacia el objeto del relato, los tics borgianos irán desapareciendo.

La segunda dificultad, mas seria, fue de orden geométrico.

1/6: Como gustéis

 Reproduzco –para analizar–, el comienzo del cuento. Las imágenes del análisis son esquemáticas.Hay en la red incontables enlaces al cuento. Aqui dejo dos:
 
Opción 1
 
Opción 2

1."El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio," (Me permití suponer los pozos hexagonales.)




2."cercados por barandas bajísimas."


3."Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores"


4."...y superiores: interminablemente."


5. "La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal."

(Ese bloque ocre a la izquierda es el volumen del bibliotecario normal)

6."Una de las caras libres da a un angosto zaguán," (Esto sugiere que la otra cara libre es distinta y parece posponer la descripción del otro zaguán. Pero nunca más se menciona la otra cara libre.)



7."que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas." (Acá tenemos dos pasillos hexagonales unidos por un zaguán.)


8."A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales."


9."Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto." (Hay algo incongruente en esa escalera. Pensé en mejorar un poco su aspecto con un diseño de mampostería de baranda entera.)


10."En el zaguán hay un espejo," (Notar que nunca describe la otra cara libre.)

11."que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito..." (No dibuje el espejo. También encontré forzada e inútil su ubicación, que solo podría ser en la cara del pasillo opuesta a la escalera.)

12."La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante." (Es decir, están en oposición. Sin dibujar.)

Ateniéndonos a la letra, la biblioteca consiste de infinitos pisos, cada uno de los cuales es un par de pasillos hexagonales conectados por un zaguán:





2/6: Desfaciendo entuertos
Sin embargo, en la segunda página del relato podemos leer: “es verdad que unas millas a la derecha la lengua es dialectal”. Es decir, Borges imaginó algo más que infinitos ochos apilados.

Quise suponer que imagino una estructura tridimensional.
Para lograr esa estructura tridimensional apartándome mínimamente de la descripción borgeana, me aproveché de esa observación de la segunda página y dado que me limitaba ese único zaguán, me persuadí que Borges quiso escribir en el punto 6: “Cada una de las caras libres da a un angosto zaguán” en vez de “Una de las caras libres da a un angosto zaguán”. Establecí entonces que cada cara libre da a un zaguán que contiene: a)dos “gabinetes minúsculos”, b)un espejo y c)una escalera espiral (menuda aglomeración) que a su vez da a otro hexágono. Esto me permitió armar una estructura lineal, infinita, de hexágonos, pero nada mas que una estructura lineal:


(Pensé en la inutilidad de ubicar los zaguanes en caras no opuestas: solo se generaría una cadena con meandros y eso entorpecería la resolución de la biblioteca.)
Esa estructura lineal proyectada infinitamente hacia arriba y abajo produce un plano vertical que puede intercomunicarse por las escaleras:


Pero así, no llegaba donde quería. Uniendo planos verticales solo haría un volumen de planos aislados.
Para lograr la expansión y el transito en los tres sentidos –X, Y y Z–, imaginé primero un piso infinito con estructuras lineales de hexágonos, paralelas e independientes. Además, cada hexágono quedó centrado en un cuadrado de un cuadriculado imaginario.


Esto me obligó a:
-Alargar los zaguanes.
-Generar espacios intersticiales (desperdicio) entre las cadenas.


Además:
-Achiqué los pozos de aire hasta el eje menor de los espacios intersticiales.
-Hice circulares los pozos de aire.


Para los pisos adyacentes, imaginé estructuras idénticas pero giradas noventa grados en el plano y trasladadas ½ hexágono en X e Y. Hice coincidir los centros de los pozos de aire con los centros de los espacios intersticiales, aprovechándolos.


Arriba se ven superpuestos dos pisos: el rojo (inferior) y el amarillo. Nótese los pequeños círculos verdes en el área de intersección: son los puntos de coincidencia de las escaleras de ambos pisos.
Los pisos se conectan por las escaleras espirales. De modo que si quiero pasar de Y3 a Y4, primero debo subir (o bajar) otro, por ejemplo a X2, rodear el pozo de aire y bajar (o subir si baje) por escaleras en la intersección X2-Y4.


Otra vista:

La única peculiaridad es que asomándonos a la baranda de un pozo advertiríamos entrepisos.



Parecía que lo había logrado sin violar la letra del cuento.


3/6: La caida de la casa Borges


Aún, algo estaba mal. Una frase del cuento me hostigaba: “Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son una forma necesaria del espacio absoluto o, por lo menos, de nuestra intuición del espacio. Razonan que es inconcebible una sala triangular o pentagonal”.

Además, tanto los eruditos como sus reflejos, señalaban unánimes el significado de eficiente empaquetamiento del hexágono. También recordé haber leído, veinte años atrás, un articulo en Investigación y Ciencia sobre el empaquetamiento de esferas con vista a un mejor aprovechamiento de los medios físicos de soporte de información y el hexágono surgía inevitable.

El desperdicio de espacio era una espina, de modo que volví al programa de diseño 3D.

En primer lugar, las cadenas adyacentes de hexágonos de un mismo plano debían anastomosarse, uniendo las convexidades de unas a las concavidades de otras, así:


Nuevamente, teníamos dos cadenas incomunicadas. En principio, el mecanismo de transito a través de X, Y y Z seria igual que en el caso de la sección 2/6: pasar de una cadena a su adyacente del mismo piso consistiría en cambiar de piso, desplazarse en el nuevo plano y volver al piso original. La única condición era que las cadenas del piso adyacente cruzaran las cadenas del piso inicial.


Intuitivamente, hice esta superposición de secciones de tres pisos anastomosados: el verde (superior), el rojo (intermedio) y el azul (inferior) separadas por 60 grados (o 120, según se mire). Las franjas claras en cada piso visualizan las cadenas aisladas.

Luego de coincidir los pozos hexagonales, pensé infantilmente que las escaleras, por lo tanto, quedarían alineadas en los tres pisos (los cuatro pequeños círculos oscuros formando un rombo en el centro de la figura superior).
El silicio, rápido, me saco del error:


En los pisos inferiores, las escaleras no daban entre los hexágonos sucesivos de una misma cadena, y como es obvio mirando el dibujo, no podrán hacerlo nunca.
Luego de este revés y parodiando a Einstein me dije: “Lo lamento por mi querido Borges, pero su biblioteca es imposible”. Había que volver al caso de la seccion 2da y sacrificar algunos pruritos de estética matemática.

4/6. Grandes esperanzas

Agotado, comencé a recorrer la red. Introducir “biblioteca de babel” en un buscador, es provocar una legión. En su mayoría devolvió los inexorables encomios a la obra borgeana, también en tono borgeano (devenido en una especie de virus cultural). En segundo lugar, el propio cuento. Pero, milagrosamente, encima de todo, un articulo de enero de 2004 del diario Clarín (Argentina) firmado por Antonio Toca, arquitecto mexicano, bajo el titulo “La biblioteca imaginaria”.
(ver
http://www.clarin.com/suplementos/arquitectura/2004/01/19/a-693524.htm)

En medidas palabras, el arquitecto cuenta como en 1982 hizo una serie de dibujos en base al texto de las obras completas de Borges, de 1974, resolviendo su estructura. Que además Cristina Grau, de España, Enrique Browne de Chile, y Erik Desmazières de Boston, tenían sus propias interpretaciones de la Biblioteca.

Toca revela dos versiones del cuento: en la de 1941, el hexágono tenía sólo una cara libre. En la de 1956 se explicitaron dos, para lograr el tránsito. Que Grau, basándose en la primera versión hizo en 1989, y para su tesis de arquitectura, dibujos de la biblioteca, pero incurrió en errores. Luego, utilizando la versión de 1956 rehizo sus dibujos, y aún incorrectamente. Ese modelo parecería coincidir con el descrito aquí en la segunda sección. De los dibujos de Browne y Desmazières no agregó detalles. Los busqué en la red. De Desmazières hallé unas ejecuciones muy libres; de Browne ninguna, pero inferí de su estilo dalilesco un escaso apego a las interpretaciones literales.

Mi pregunta, claro, era como había resuelto Toca el problema. El mexicano sigue diciendo: “La red de galerías hexagonales aloja los anaqueles de libros, los zaguanes —que son los espacios de interconexión— y la circulación vertical entre las galerías, por medio de una escalera en espiral, que ocupa el centro de cada módulo de seis hexágonos.”

Eso no parecía tener sentido. Escribí al encargado de la sección de arquitectura de Clarín preguntando por la dirección de e-mail del arquitecto. Luego, revisando internet, descubrí que este señor mayor, de severo bigote blanco, fotografiado ante una PC con mirada implacable, era una eminencia, profesor de la Universidad Iberoamericana de Méjico, y andaba por ahí dando clases magistrales. Avergonzado de haber enviado una señal a un hombre tan ocupado con mis obsesiones de amateur, volví a la letra del articulo.

Entonces comprendí:“[La red de galerías hexagonales aloja] [los anaqueles de libros], [los zaguanes —que son los espacios de interconexión—] y [la circulación vertical entre las galerías, por medio de una escalera en espiral, que ocupa el centro de cada módulo de seis hexágonos.]”

Bien, “el centro de cada módulo de seis hexágonos” no tenía sentido para mí pero sí “el centro de cada módulo de siete hexágonos”. O sea:


A continuación, armé una vista general con sus interconexiones. Se trataba de un grupo de siete módulos interconectados. Los hexágonos amarillos eran las escaleras: el punto central de cada módulo. Los cuadrados verdes representaban las conexiones entre la escalera central y sus seis salas de anaqueles. Los cuadrados rojos equivalían a la conexión única entre un modulo y otro.
Para pasar de una sala de anaqueles a otra hermana, se salía al hexágono de la escalera, siguiendo el pasillo perimétrico hasta dar con su zaguán.


Para llegar al zaguán de salida de un modulo desde la escalera espiral, bastaba con entrar en cualquier hexágono de anaqueles y alcanzar la segunda pared por la izquierda.
Al otro día, Don Antonio Toca me respondió, con la cordialidad que un bibliotecababeliano confiere a otro bibliotecababeliano encontrado en tierra extraña. Me reiteró su obsesión por la Biblioteca, me envió el articulo completo, que Clarín cercenó, y me contó de su interés en construir una réplica real de la estructura, que hizo propuesta, pero sin recibir ecos. Pensé que sería fabuloso una Biblioteca Nacional siguiendo la arquitectura descrita por Borges, digamos, ocupando una manzana. Se lamentaba también, de la recreación virtual que la televisión española hiciera de la Biblioteca de Babel sobre la base del trabajo incorrecto de la fallecida Grau.
En mi respuesta, comuniqué haber comprendido su solución, haciéndole un resumen, atreviendome, de paso, a pedirle consejo sobre el estilo del diseño (con suerte, tendría un asesor de lujo!).
Me fui a dormir sumido en una extraña e inmerecida felicidad, como si yo lo hubiera resuelto o  como si la Biblioteca se hubiera materializado.


5/6. La topología de Toca
Don Antonio debió encontrar algo irregular en mi sinopsis, porque replicó que yo debía ver sus dibujos. Le confirmé mi interés y casi visualice unos planos monocromáticos en perspectiva ortogonal que tan bonitamente hacen los arquitectos. Sobre el estilo de la Biblioteca, dijo severo, debía ser de la máxima austeridad (sin violar la topología implícita en el cuento, mi imaginación estaba maquinando unas alevosas versiones donde cualquier hexágono era majestuoso).
Los dibujos llegaron: tenían la candidez de las ilustraciones medievales aunque el detalle del profesional. Y la organización era distinta de la mía. Inmediatamente advertí que yo estaba equivocado. Mi interpretación de la topología de Toca fue hecha olvidando el texto nunca escrito por Borges pero convenido como la mejor corrección: “Cada una de las caras libres da a un angosto zaguán que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas."
Sucintamente, las galerías a cada lado del zaguán debían ser idénticas. Aparte de los pequeños errores que debieron ser corregidos para permitir el transito en los ejes X, Y y Z, no debían omitirse mas sentencias. Mi esquema no respetaba ese enunciado porque tenia zaguanes que daban tanto al pozo hexagonal de la escalera espiral como a una sala de anaqueles.
Este dibujo de Toca muestra el modulo básico (clickear para ampliar):



Que podemos representar, mas simplificadamente como:


Este es un conjunto de módulos, vista simplificada:


Este es el mismo conjunto de módulos de arriba, dibujado por Toca (clickear para ampliar):


Nótese la posibilidad de mirar a lo largo de las escaleras alineadas. Ese detalle libera las vistas horizontales de la biblioteca, transmitiendo una profundidad que solo estaba presente en las perspectivas de los pozos.
Al rato de estar rumiando mis falibilidades (que lenta es la circuitería neural humana!) advertí que, en definitiva, los planos de Toca adolecían del mismo error, porque ambos esquemas eran equivalentes, salvo que mi formulación hacía mayor economía de escaleras.
Apesadumbrado le escribí un e-mail:
Estimado Don Antonio:
Mirando sus dibujos veo una solución muy bonita y distinta a la que yo entendí basándome en el articulo de Clarín.
Como ya imagino su carácter, sé que lo siguiente lo va a impacientar: veo que ambas, la suya y la semi-mía (cuyo esquema adjunto) no cumplen un requisito del relato, a saber esa frase que Borges nunca escribió pero que convenimos como una buena corrección, simplemente agregando la palabra "Cada":

"Cada una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas".
Esa expresión es lapidaria: esa otra galería "idéntica a la primera y a todas" es una galería con anaqueles. "Idéntica" y "todas", son las palabras clave. Mal que me pese, porque me encanto la idea de los pozos hexagonales para las escaleras espirales, esos pozos quedan excluidos. Las galerías a los lados de un zaguán deben ser librerías. "Galería" en este cuento de Borges no significa otra cosa.
El juego consiste, con la salvedad de las correcciones que usted tan bien señaló, en respetar la letra del relato.
Así que estoy en un lío como antes.
Discúlpeme, tanto si estoy equivocado como sino.
Pero el arquitecto no se inmuto. Luego de mas de veintiséis años de sostener su interpretación no se dejaría amilanar por un advenedizo y aficcionado. Respondió que su topología no violaba la letra del cuento. La línea "Cada una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas", según el, seguía cumpliéndose porque tanto las salas de anaqueles como las salas de escaleras eran idénticas y Borges había querido incluir ambas: esa era la conjetura del arquitecto.
Le respondí que tal identidad era solo en su hexagonalidad (una sala hexagonal con una escalera espiral, seis puertas alrededor y sin anaqueles no es idéntica a otra sala hexagonal sin tal escalera, con dos puertas y anaqueles).
Creo sin duda que Borges hubiera aprobado su interpretación, modificando gustosamente la linea:
"Cada una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas" (siendo “la primera” una sala con anaqueles)
y también:
"El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio cercados por barandas bajísimas"
para dar cabida a salas hexagonales con escaleras. La solución de Toca es bella y arquitecturalmente lógica.
Pero Borges no está y yo quiero cumplir la letra. La letra es la ley. Dura lex, sed lex.
Retorne, desconcertado, al programa de dibujo. Antes envié la dirección postal del proximo Museo de Borges en Argentina al arquitecto, que deseaba contribuir haciendo llegar su dibujo de la Biblioteca de Babel (calle Humberto Primo numero 378, CPA C1103ACH, Barrio de San Telmo, Ciudad Autonoma de Buenos Aires, Argentina. Estara donde ahora se encuentra el Museo de la Penitenciaría)
(...continuará)

La nube negra

Sir Fred Hoyle (1915-2001), astrónomo y matemático británico, una de las caras del jet-set cientifico del siglo XX, fue autor de un par de teorías minoritarias (por no decir proscriptas) que defendió empecinadamente sin perder por ello el aprecio de sus colegas, ya que su contribución a la ciencia fue mucha y muy variada.

Una de ellas fue la teoría del universo estable, en oposición a la teoria dominante del universo en expansión con un Big Bag previo. "Si vamos a creer el milagro de la creación desde la nada de una sola vez, ¿porque no creer el milagro de la creacion de materia desde la nada continuamente?", ironizaba. En la teoría del universo estable, que existió por siempre, también hay expansión (como negarla?) pero los huecos se rellenan continuamente con nueva materia creada y su aspecto general a gran escala siempre es el mismo. Hoyle murió sin conocer la avalancha de confirmaciones de la teoria rival. De ella objetaba que el fondo de radiacion del universo era demasiado homogéneo, que no aportaba las peculiaridades que debían resultar posteriormente en galaxias. Poco después del 2000 las peculariaridades fueron detectadas luego de separar ruido de toda especie y George Smoot ganó en el 2006 un Nobel de física por eso. Con un amigo -el caballero Hermida- pensamos, sin embargo, que en definitiva Hoyle tuvo razon, ya que hoy predominan teorías de universos múltiples (estaríamos en un "multiverso"), donde cada uno tuvo su Big Bag: eso y decir que el universo existio por siempre es lo mismo.

La otra teoría proscripta, desarrollada junto a su colega Chandra Wickramasinghe fué la del origen "espacial" de la vida: la vida, afirma, no solo es común en el Universo, sino que se origina en el espacio interestelar y se difunde desde alli vía agentes cometarios. Lease "Fuerza vital cósmica" (Fred Hoyle y Chandra Wickramasinghe, 1988 en inglés, 1992 en castellano por Fondo de Cultura Económica, México). Su título new age me resultó sospechoso (en ingles no le va a la zaga: The Power of Life) pero lo leí. Para poder afirmar eso Hoyle juntó evidencias de los mas diversos ámbitos: desde la espectrografía infrarroja de nubes interestelares (que arrojan firmas idénticas a la espectrografía infrarroja de microorganismos terrestres) hasta la comparación de gráficas de difusión normal de virus en poblaciones británicas (comienzan desde un centro) contra gráficas de difusión anormales: la difusión es simultanea en amplias zonas geográficas! Como si el virus (gripe) literalmente hubiera caído desde el espacio, y otros indicios, como las dificultades para esterilizar naves espaciales, la presencia de microorganismos en los ambientes mas hostiles, la abundancia de meteoritos con estructuras microscopicas similares a microorganismos fósiles (como el ALH84001 hallado en la Antártida), aun inexplicadas, etc.

Basada en esa teoría, o tal vez como semilla de esa teoría, en 1957, Hoyle, que también fue autor de ciencia ficción, publicó "La nube negra". Esta historia ha tenido la distinción ser incluida en las listas de lecturas de materias de astronomía en las universidades (anglosajonas). La acción transcurre en 1964 y hoy algunos lectores han sentido que la historia esta un poco vieja porque se utilizan ordenadores a válvulas y cintas perforadas. Como leer "El conde de Montecristo" y también, objetar su vejez porque se usan mosquetes, floretes y barcos a vela.

Una nube de gas, del tamaño de la órbita terrestre llega al sol y lo oculta, provocando un trastorno climático y una catástrofe global. La situación es similar a un invierno nuclear, con temperaturas de 40 grados bajo cero y el sol convertido en un resplandor rojo en el cielo, con días que casi no se diferencian de las noches.

La historia pasa a travez de las etapas hollywoodenses del descubrimiento casual, la vigilancia del acercamiento, las discursiones de su naturaleza y los efectos que podría provocar, las malas relaciones entre los núcleos académicos y políticos, la llegada de la nube y sus efectos reales (todo fué peor a lo previsto) y el descubrimiento de que la nube... no era un simple volumen de gases orgánicos.

Puede entreverse también un panfleto de la clase científica contra la clase politica, improvisada y corrupta. El principal argumento gira en torno a la libertad de información, ya que la mayor parte de las calamidades de la historia se producen por guardar secretos. Hoyle sostiene que mantener secretos en presunto beneficio del orden social tiene a la larga mas perjuicios que difundir la información desde el comienzo.

De paso, parece ser una carta de presentación social del científico nato ante el hombre común, al que le pide cierta tolerancia. Hoyle muestra como el personaje principal, el excéntrico cientifico Chris Kingsley puede ser también un poco calavera, además de bon vivant. Hoyle seguramente aprendió en carne propia que la mayoría de la gente no te respetará, ni creeré que eres humano, ni parecerás interesante sin esas características.

También es una simpática protesta nacionalista contra los primos norteamericanos. Simpática porque en el fondo, los admira. Insiste con que los americanos son una fuerta bruta, en oposición a los británicos, con menos recursos económicos pero con mayor dominio intelectual, una creencia popular que se mantuvo hasta la década del sesenta, a juzgar por sus menciones en novelas y películas.

Finalmente, es también un poupurri de detallitos interesantes donde de tanto en tanto boyan agunos aforismos: "Sólo vale la predicción en la ciencia": como crítica de la generalizada actitud de hacer explicaciones absolutamente ceñidas a los hechos: que una explicación debe hacer algo más que ajustarse a los hechos, debe lograr hacer predicciones... o morir en el intento; una teoría debe arriesgarse ("ponerse la camisa" dice) y sólo arriesgándose puede ser útil, debe expresar más de lo que se le pidió, debe generar más que los hechos observados. Por supuesto, esta actitud no es muy imitada porque entraña riesgos profesionales para el autor, como Hoyle mismo los corrió. Otro: "La naturaleza no produce ejemplares únicos" (o casi al decir de Aristóteles: "No hay ciencia de lo particular"), queriendo expresar que cualquier objeto natural no es más que una variante de un modelo muy generalizado, salvo usted, señora, que por supuesto, es un ejemplar único e irrepetible.
Con Hoyle, la cuestión de la posibilidad o no de la telepatía (quién necesita telepatía con los omnipresentes celulares?) quedó banalmente descartada en pocas palabras:
-¿Y qué significa para ti, Ann? (la telepatía)
-Poder dirigir los propios pensamientos sin hablar, o por supuesto sin escribir o hacer señas o cualquier cosa por el estilo.
(...)
-Eso quiere decir usar una propagación radial -intervino Leicester- Y propagacion radial significa utilizar corrientes alternadas y no los voltajes y las corrientes continuas que usamos en nuestros cerebros.
-Pero yo creía que eramos capaces de algun grado de telepatía - sugirió Parkinson.
-Tonterías. Nuestros cerebros simplemente no trabajan de manera adecuada para la telepatía. Todo se basa en voltajes de corriente continua y la transmisión radial es imposible de esa manera.
El que quiera entender que entienda...
Podemos hallar tambien algunas buenas ideas para guisar otros argumentos:
->Un personaje revela: "La sospecha es que existe un obstáculo absoluto para la comunicación de información relativa a los problemas profundos. Pareciera como si cualquier inteligencia que intenta adquirir esa información es aislada por el espacio, esto es, el espacio se cierra a su alrededor de tal manera que no hay comunicación posible de ningún tipo con otros individuos de una jerarquía similar". Con esto podríamos crear una bonita conjura cósmica contra el conocimiento profundo.
->¿Y si el subnormal Joe Stoddard se hubiera sentado al comunicador diseñado por La Nube? Tal vez el cuento "Flores para Algernon" acerca de un retardado en quien se estimula un desarrollo intelectual superior y que finalmente decide ser "verdadero" y abandonar el tratamiento, encontró su inspiración aquí.
->¿Y si la nube hubiera colapsado ante el ataque de los atolondrados yankees? La humanidad decadente hubiera caído en una nueva era de hielo, más bien de hielo-IV, con la atmosfera solidificada y un habitat obligatoriamente subterráneo: aquí tenemos los ingredientes propicios para una saga de largo aliento.

Como hombre practico, Hoyle nunca se preocupó por la estética literaria, y por eso su prosa ostenta la gracia de la bitácora de una repartición municipal, sus personajes carecen de patologías (que la gente culta -hambrienta tambien de venalidad y sordidez- desprecia por "unidimensionales"), sus historias estan salpicadas de inclementes resumenes, y se hallan centradas en los hechos y no el estilo.
Enlaces:
http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=159&autor=3&tema=2

Casi un clásico

Ese de la izquierda con pinta de duro no soy yo: es Jeff Long, autor de "El descenso".

Las historias de terror me gustaron de adolescente, pero la verdad es que nunca logre inquietarme demasiado leyendo, salvo tal vez con Lovercrafth, a pesar de la opinión de Stephen King acerca su barroca e innatural prosa. Inicié la lectura de "El descenso" sin la menor idea de su argumento, solo guiado por el título sugestivo, entre otros de ciencia ficción. Digo esto porque al terminar el primer capítulo puede parecer que se trata de una historia de terror. Pero, el correr de las páginas niega esa presunción ya que falta, aunque flote, el elemento sobrenatural.

Hay, en todos los generos, una apuesta permanente a repetir EL argumento con la esperanza de lograr LA historia insigne. Jeff Long intenta hacer la novela insigne del tema "nosotros contra los monstruos". Y casi lo consigue.

En los cuatro largos primeros capítulos, aumenta el suspenso mientras armamos una red incompleta de conjeturas a base de retazos, como se estila. Que hay viejos enemigos de la especie (el tema central de Lovercrafth), con las habituales evidencias históricas, folklóricas y arqueológicas; enemigos que al principio se sugieren y no se muestran, salvo sus espeluznantes acciones; hasta que al fin, en el quinto capítulo, se lo reconoce y comienza la respuesta oficial, una cruzada (como en Starship Troopers de Heinlein o Alien II), con sus estereotipados exitos y reveses. Hablando en tono génerico, de resumen, que los escritores de aventuras deben evitar porque el detalle es la carne de una novela, Jeff Long sin embargo nos regala un paneo global de la situación que es interesantísimo y que por sí solo podría llenar una miniserie de diez entregas. Es que arribamos a una situación original, si nos olvidamos de Dante: el infierno existe y esta bajo la tierra, ahí nomás, un poco por debajo de nuestros sótanos. Y a pesar de que Long desmitifica la situación reduciendo los habitantes del subsuelo nada más que al "homo abisalis", una variante mas guerrera y sádica que el mismo homo sapiens capaz de caer bajo las balas de las ametralladoras, logra también dejar la sensación de que los enemigos son algo más que biología endurecida. Es una interesante técnica: sugerir con fuerza una cualidad negándola explícitamente.

Un autor mas normal hubiera tenido bastante con el 25% de "El descenso" estirándolo al número de páginas estándar. Esto me recuerda el guión de la pelicula "El Descenso", que parece ser el capítulo 1 mal adaptado, pero oficialmente no hay relación entre ambas historias. Jeff Long llega al 25% del relato habiendo ocurrido de todo y uno se da cuenta que el asunto recién comienza.

El resto es una expedición y tambien una lucha de varios frentes, una sui generis mezcla de "El pendulo de Foucault" con "Viaje al Centro de la Tierra". A Verne le hubiera encantado.

Jeff Long disfruta con la parafernalia militar y sus rituales operativos, y describe muy bien la acción. Es difícil describir acción y generar suspenso sobre un papel. El escritor debe ser capaz de ocupar la mente del lector de modo que este no quiera calcular lo que vendrá. La descripción en trazo grueso y sin embargo precisa, es esencial. Un escritor de acción debe ser como un pintor impresionista. Las lineas de "El descenso" generan con facilidad y precisión todas las escenas y especialmente las bélicas. Por supuesto, esa eficiencia descansa en una peculiaridad del hombre del siglo 21: tiene la memoria rebosante de cinematrografia con escenas listas para un "copiar y pegar" instántaneo en el tapete de la imaginación.

El relato esta condimentado con precisas acotaciones sobre diversos temas, como antropología, geología, religión, linguística, arqueología, historia, literatura, tecnología, biología, geografía, anatomía, medicina forense, etc., como también le gustaba al viejo Verne. De paso, reproduzco un pequeño homenaje, donde uno de los personajes principales, un etnólogo ciego, lame una espada sajona que siglos atrás estuvo en manos de ambos bandos en conflicto:

—¿Qué estás haciendo? —le preguntó January.
—Recordando una historia —contestó— Un poeta argentino habló de dos gauchos que se enzarzaron en una lucha mortal a cuchilladas porque se vieron arrastrados a ella por sus propios cuchillos.
El ciego levantó la antigua espada utilizada tanto por el hombre como por su demonio
—Ahora simplemente me preguntaba cuál sería el recuerdo del hierro —terminó diciendo.


Y no faltan cuestiones filosóficas dejadas en el aire, como cuando describe la actividad de Osprey, especialista en lepidópteros:

Su investigación se relacionaba con la antiquísima ruta migratoria de las mariposas Monarca. La "Dañas archippus" ponía sus huevos en el norte de América y luego moría. Los ejemplares jóvenes emergían sin padres que los guiaran y, sin embargo, cada año recorrían miles de kilómetros siguiendo la misma ruta ancestral, hasta el mismo destino en México. ¿Cómo podían hacerlo? ¿Cómo era posible que una criatura que pesaba menos de medio gramo tuviera memoria? Seguramente, la memoria debería pesar algo. ¿Qué era la memoria?

A Jeff Long se encantan las disquisiciones psicológicas, analizando las reacciones y los reflejos de las reacciones de sus personajes. Tiene suficiente liberalidad como para hacer de dos homosexuales personajes protagonicos simpáticos. Escribe como un facista pero se rie explicitamente de ellos.

En suma, un escritor completo casi en todos los rubros. Y es un hombre joven. No debió pasar un periodo de maduración extendido como Wilbur Smith(1) . Es decir, que los proximos años tendremos más y mejor Jeff Long.

Sin embargo, la calidad de la historia traza un arco. Arranca bajo, sube y cerca del final vuelve a caer. El remate parece haber sido pensado en 15 minutos -como me gusta decir- con el Señor Editor esperando en la puerta, con el motor del coche prendido, para llevarse el original. Sin embargo, Jeff Long daba para más.

Además de eso, muy a mi pesar (que mas quisiera yo que escribir como el!), noto un par de incongruencias graves, como capacidades que el personaje X no debería tener pero tiene y otras capacidades que el personaje Z deberia tener y no tiene.

Es por esto que creo que el cetro de "novela insigne" en el tema de "nosotros contra los monstruos" permanece donde está, y donde está es tema de discursión, que es otra historia. En todo caso, puede ser motivo de una proxima nota.

Por un pelo.

Dejo el link al sitio del autor, que como se puede ver, no es un patán cualquiera de la industrial editorial. Además, le gusta viajar a lugares riesgosos e incómodos y beber de las fuentes las sensaciones de los distintos lugares que luego recreará en sus historias.
http://www.jefflongbooks.com/


(1) Hace veinte años Wilbur Smith escribía unas historias llenas de escenas empalagosas como sacadas de avisos comerciales idealizados, pero a partir de Río Sagrado entró en la literatura

Mercader de Inteligencia

Nunca había leído a John Boyd (pseudónimo de Boyd Bradfield Upchurch, n.1919), y las pocas portadas que ví de sus novelas pasaron bajo mis ojos como lejanas casitas vistas desde un avión. No se que me hizo ignorarlo, tal vez la búsqueda de historias megalíticas como "Cita con Rama" o "Los ingenieros del mundo anillo".

John Boyd es un caso atípico dentro del campo, simplemente porque parece un escritor normal, de abundante oficio, a quién se le dió por hacer CF. Lo de "normal" lo digo por su incursión en los asuntos sociales y sexuales de sus personajes, que tradicionalmente se ignoran en la CF, o son reducidos a breves y pre-modeladas menciones, ya que la finalidad de la CF es la de asombrar con lógica, y sus clientes no podrían asombrarse con descripciones costumbristas. Me incluyo.

Particularmente, si quisiera leer sobre romances y sexo tengo el resto de las novelas del universo, donde todos los autores certifican su extenso conocimiento de la vida. Hasta al viejo pope de la CF, Arthur Clarke, se le da por eso ahora, cuando tendría que estar mas preocupado por su relación con la bolsita de suero intravenoso.

Sin embargo, en este caso, el bien descrito entorno convencional de un científico y hombre de negocios (Hugh Dorsey) dedicado a la producción y venta de medicamentos avanzados, hace mas verosímil el relato, "Mercader de inteligencia" ("The I.Q. Merchant", 1972).

Revelo algo del argumento:
Hugh Dorsey, bioquímico, logró sintetizar un producto para mejorar la memoria. Lo patento como Memorazine, y creo una pequeña empresa. Pero, debido a una competencia demasiado agresiva (y desleal), a una ineficiente campaña publicitaria y a una errónea politica de distribución, los negocios empeoraron y la bancarrota es muy probable.
Además, arrastra el problema de una esposa ciclotímica y alcohólica (que al menos es hermosa y cultisíma, vaya combinación), un hijo de casi 18 años subnormal y una úlcera (en aquella epoca no se sabía que las úlceras son mayoritariamente virósicas). La única salida que ve esta en el exito de su nuevo fármaco, el Hexagon Seis, "algo más" que la siguiente versión del Memorazine. Pero su efectividad anda lejos del 100%: el 45% de los ratones inyectados exhibe un notable mejoramiento en el aprendizaje de los laberintos, más vivacidad, mejores reflejos; el 10% no muestra ningún efecto y el 45% restante muere rápidamente por terribles tumores.

Si bien esos problemas podrían subsanarse, está muy lejos la comercialización del producto. A continuación deberían comenzar las pruebas con simios y bastante después, con humanos. Y más tarde, con mucha suerte, vendría la aprobación de la Federal Drugs Administration para iniciar las ventas. Y Dorsey no tiene tiempo. No solo eso, si la versión final del Hexagon Seis falla demasiado en los humanos será su quiebra financiera y profesional, de modo que, literalmente, también será su muerte. Porque para proteger a su familia solo le quedaría su seguro de vida. Y en su desesperación, Dorsey está totalmente dispuesto a sacrificarse.

Anticipandose, necesitado de evidencias del efecto del Hexagon Seis en humanos, en absoluto secreto, desde hace meses administra pequeñisimas, pero pequeñisimas dosis a su hijo Marlon. Y lo testea con ejercicios de memoria y reflejos. Dado que no aparecen efectos adversos y sí algunas mejorias, decide hacerle el tratamiento completo: inyecta seis dosis a Marlon espaciadas segun corresponde, y a si mismo. Y le hace prometer a Marlon declarar que fueron doce en vez de seis: si Dorsey muere por efecto de la droga, podría parecer suicidio y así no se efectivizaría el reembolso del seguro.

A lo largo de los meses Marlon progresa espectacularmente. Dorsey parece ser indiferente a la droga. Su esposa Liza al fin se entera y se opone: ademas de alcohólica, la intelectual belleza esgrime una panoplia de izquierdistas pruritos morales que no le impiden usar vestidos de 1000 dolares.
(En una de las discursiones se menciona "Flores para Algernon", relato pionero en el tema de la potenciación artificial de la inteligencia: eso es un toque de honestidad). Dorsey, no obstante, decide proseguir. Inicia en persona, solito y gastando zapatos, una blitzkrieg con su producto Memorazine, salteando a sus propios distribuidores y entregando la ganancia que sería de ellos a los jefes de compra de los vendedores minoristas. Ademas rompe con el estudio que le hiciera la campaña publicitaria (que fue amañada por la competencia). Las cosas comienzan a marchar. Y Marlon, que casi es un genio, le ayuda en los negocios.

Todo venia funcionando muy bien, cuando un incidente familiar (mas el estrés acumulado) provoca un empeoramiento de la úlcera de Dorsey y lo manda a la clínica. Fuera de combate por un tiempo, acepta que Marlon, sin ninguna formalidad legal (aun es menor), se haga cargo de la empresa. Mientras dura su recuperación pareciera que todo marcha muy bien, con Marlon revelándose como un as de los negocios.

Al regresar Marlon lo pone al tanto de todo, especialmente del dinero disponible, y aparentemente se marcha para ingresar a la universidad. Entonces, tardíamente, Dorsey descubre las terribles maquinaciones de su hijo, de las que deberá hacerse responsable. Y para colmo de males, Marlon desaparece. El mundo se le viene minuciosamente encima.

El estilo de Boyd es característico entre los escritores anglosajones contemporáneos: escueto, con un poco de humor de tanto en tanto. En oposición, el estilo típico de la CF -anglosajona o no- tiende (casi necesariamente) a la charlatanería, en parte por tratar de anticiparse al conocimiento, en parte porque sus escritores que no son literatos, están solamente buscando consecuencias asombrosas de nuevos elementos. Para dar un ejemplo, veamos el siguiente y muy representativo parrafo de un relato de ciencia ficción ("Memoria", Poul Anderson, 1969). En esa historia el señor Korul Wanen es recuperado de un planeta por sus ex compañeros a quienes no recuerda, enajenado por la inyección de una personalidad y recuerdos falsos. Entonces le devuelven su psique original, y el inevitable especialista le "explica" el procedimiento:

—Sí. Te explicaba la idea fundamental. —Horlam respiró a fondo y se dispuso a pronunciar su discurso—. Se entiende que las pautas de la memoria, incluyendo las pautas de los hábitos inconscientes, son redes sinápticas «estriadas» a través del sistema nervioso..., si me permites hablar con cierta imprecisión. En un momento determinado, la personalidad se halla en función de la herencia básica, de la constitución física, en la que influyen la salud y la dieta, por ejemplo, y del total acumulado en las redes sinápticas. Dada su constitución física, dichas redes pueden explorarse y, claro está, todo lo que puede explorarse es susceptible de ser registrado. En el interior de este cilindro, se encierra una proteína compleja, cuyas moléculas se distorsionan selectivamente para que registren los datos explorados. Pero ahí está el
detalle. Todo lo que puede explorarse es también susceptible de ser selectivamente heterodinizado, cancelado, borrado..., llámalo como quieras. El proceso convierte el cuerpo adulto en una masa sin memoria y sin mentalidad, aunque aprende con sorprendente rapidez. En menos de un año, se transforma en una nueva personalidad, que funciona sin problemas. Si se exploran y cancelan a su vez los nuevos recuerdos, como los que tú adquiriste en los
últimos cinco años, los anteriores pueden «reimplantarse» por así decirlo, en el sistema nervioso. Así retornó a la vida el teniente Korul Wanen.



Y acá hay un parrafo típico de John Boyd. En la escena Dorsey consulta con el cirujano Keene acerca de los fármacos para combatir los tumores cerebrales eventualmente generados por la droga Hexagon Seis, que pretende inyectar a su hijo Marlon. Para sonsacarle información invita a Keene a almorzar. Keene se imagina muy bien en que anda Dorsey:

Seguro de que Keene guardaría sus confidencias, le habló detalladamente de los ratones y del Hexagon Seis mientras el cirujano engullía la comida con ademán elegante. Keene podía hacer las cosas con rapidez permaneciendo en calma. Al acabar el primer plato, Dorsey preguntó si existía algún método para evitar el crecimiento de tumores cerebrales.
—Se han obtenido algunos éxitos con la dexametasona -dijo Keene-, pero es una proposición poco segura si lo que quieres es estimular la neurología humana, que me figuro será tu finalidad real dado que eres un comerciante.
Keene sonreía intentando picar a Dorsey, pero éste movió la cabeza afirmativamente.
—En algunos casos. Pero los tumores cerebrales provocados me dan la oportunidad de investigar sus causas. Si puedo eliminar el peligro, el producto sería mucho más eficaz.
Keene estaba escribiendo en un bloc que acababa de sacar del bolsillo y se detuvo, con una mueca especulativa en la cara.
—Me inclino a pensar que los tumores cerebrales no son el peligro más importante. Esta idea también se le había ocurrido a Dorsey.
—Estás hablando de un genio psicopático.
Más tarde se dio cuenta de que su respuesta contenía más de lo que él intentaba decir. Pero en ese momento Keene se limitó a mover la cabeza con aire de duda.
—En parte. Pero eso sería una responsabilidad individual. Cualquier tipo de proyección de la inteligencia general a un nivel más alto, aunque suponga únicamente un aumento de pocos puntos sobre la norma teórica(1), puede llevarnos a una nueva torre de Babel, e incluso terminar con nosotros.
—Pero ya hay variaciones -señaló Dorsey.
—Dentro de nuestro alcance -aceptó Keene-; pero una creciente explosión de inteligencia...
Rechazó las preguntas sin respuesta que le venían a la mente, y finalmente se inclinó hacia adelante, viéndolo todo claro.
—¿Cuál era la diferencia entre el hombre de Neanderthal y el de Cro-Magnon? Una piedra, un palo, los tendones desecados de un animal, más un pequeño aumento en la creatividad, necesario para reunir esos elementos y formar un arco y una flecha. Pero mira los resultados. Somos los descendientes del Cro-Magnon, mientras que el Neanderthal es un fósil.
—¿Y por qué iba a acabar esto con nosotros?
—Porque somos hombres con principios morales -sonrió Keene-, y la moralidad es un lujo y una carga que acaso no sobreviva a un cambio... Aquí tienes unas recetas para la dexametasona. Puedes conseguirla en la farmacia de la entrada. Tenme informado de cualquier tipo de progreso.
Mientras doblaba y guardaba el papel, Dorsey dijo:
—Estás hablando de evolución y eso es un cambio genético.
—No lo fue para el hombre de Neanderthal. -Keene miró su reloj y se bebió el café con gestos educadísimos-. Fue un final repentino... Como científico, Dorsey, te pregunto: ¿Qué puedes perder? No te has planteado la pregunta y yo no voy a darte una respuesta. Como amigo de la familia, me preocupa Liza. Como presbítero de la Iglesia, tengo que pensar en Marlon. El experimento en que estás pensando es inmoral pero cuanto más se piensa en la moralidad y la legalidad más fútiles se vuelven.


Como se ve, no hay ninguna necesidad de mirar con un solo ojo estas lineas, a fin de conservar la ficción. Toda la novela mantiene la misma razonabilidad, una constante consideración por los obstaculos reales del mundo real, donde debe cumplimentarse condiciones legales, comerciales, alianzas, etc. Nada es fácil, nada se hace chasqueando los dedos.

Como ciencia ficción, la historia es bastante conservadora. En materia de fantasía, me parece mas fantástico que exista una mujer hermosa y genial, o que un matrimonio mantenga el amor por 18 años que la producción de un fármaco para mejorar la inteligencia.

Cuando las páginas comienzan a escasear y cuando Dorsey ya no tiene espacio para maniobrar, y cuando uno piensa que el escritor solo puede recurrir a un disparate para cerrar la novela, se da el remate, fantasioso y sin embargo, lógico, natural, y que, de paso, revela a Boyd como un verdadero subversivo, mal que le pese al punto de vista convencional de toda la historia.

Y aqui tienen a otro para llevar preso.

(1) El cociente intelectual promedio de 100